“Bolo” se impuso ayer en el Callao 2-1 al Chalaco, que no puede salir de la crisis y se quedó sin técnico por renuncia de Alzamendi


Es preferible morir de pie que vivir de rodillas. La frase del poeta cubano José Martí, hoy por hoy, refleja la realidad del Bolognesi.

Y es que cuando fulano y mengano le habían extendido su carta de defunción al Coronel, éste sigue de pie y continúa luchando por no descender.

Ante Chalaco era una verdadera prueba de fuego. Y el equipo de Roberto Mosquera salió airoso. Como sucedió la fecha pasada ante Sport Huancayo. Fue 2-1, un resultado ajustado, pero merecido para el equipo de la frontera.

El León jamás rugió. Ya no es, ni por asomo, el equipo que deleitara hace algunos meses en el Descentralizado. Por eso, Antonio Alzamendi, al final del partido y sintiéndose culpable, hizo saber su renuncia irrevocable.

El partido, en líneas generales, tuvo dos etapas bien marcadas. En la primera fracción, Chalaco fue mejor, gozó de mayores oportunidades en los metros finales, pero sólo anotó una vez. Y fue a través de su goleador Richard Estigarribia, quien de tiro penal colocó el 1-0.

Bolognesi no despertaba de su letargo, pero en un contragolpe halló la igualdad, sobre los 38', por intermedio del atacante Jesús Rey.

En la parte final, Roberto Mosquera fue más astuto. Y mandó al campo a Luis Ramírez. Cachito, entonces, hizo prevalecer su oficio y guió todos los ataques del Coronel.

Así, a los 27', el ex volante del Libertad de Paraguay firmó el 2-1 final. Ya en adelante no hubo más. Ni las lágrimas de Carlos Orejuela (se fue expulsado) y el empuje del Goyo Bernales bastó para que el León pueda saborear un buen resultado. Y lo que es peor, perdió a su técnico.

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